Inés: Lo han alquilado. Las ventanas están abiertas de par en par, hay un hombre sentado en mi cama. ¡Lo han alquilado! ¡Lo han alquilado! Entre, entre, no se moleste. Es una mujer. Se le acerca y le pone las manos sobre los hombros. ¿Qué esperan para encender la luz?, ya no se ve nada; ¿Van a besarse? ¡Ese cuarto es mío! ¿Por qué no encienden la luz? Ya no puedo verlos. ¿Qué cuchichean? ¿La acariciará sobre mi cama? Ella le dice que es de mediodía y que hay mucho sol. Entonces me estoy volviendo ciega. Se acabó. Nada más: ya no veo, ya no oigo. Bueno, supongo que terminé con la tierra. No más coartada. Me siento vacía. Ahora estoy muerta del todo. Aquí por entero. ¿Decía usted? Hablaba de ayudarme, creo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
el hombre no dispone de varios sistemas distintos para la misma relación de significacion.
ResponderEliminar[...]...con el riesgo de imponer a fenómenos diferentes un modelo que termina de reducir todo a un acto de re-denominación.
[...]El hombre no dispone de varios sistemas distintos para la misma relación de significación.
ResponderEliminar[...]...con el riesgo de imponer a fenómenos diferentes un modelo que termina por reducir todo a un acto de re-denominación.