Uno juzga, después critica (después ignora)

Lejos de los suburbios allí dónde el sol no sale y los seres vociferan lentamente su fiel destino devorador. Comienza a caminar hacia él recorriendolo arduamente y tratando de olvidar sus monótonos recuerdos del ayer e increíblemente logra mentalizarse sobre si mismo y sobre las futuras andanzas de la vida, de su amor, su amor que próximamente se destruiría por un error (seguramente un error).
Pero al repensarlo, sabe que sería imposible arrepentirse, tenía que ser así, como lo quería su destino, aquel mismo destino devorador que yacía desde adentro y todavía recorría sus venas repletas de odio y más rencor del que entraba en ellas.
En un momento explotó desesperado, nada tenía sentido pero entonces pensó como derramar sangre sin mover un nervio, ni siquiera quería mancharse las manos; quería algo rápido y lo más morboso posible. Que sufra, que desangre, que viva sus últimos quince minutos a puro dolor, pero que siempre los recuerde; que lo tenga patente y de nuevo, de nuevo ¡PUM! que siempre los recuerde. Que su angel siga en vida, pero... ¿Por qué tendría que ser un ángel? Debería ser un demonio, pero se sigue apersonando en mis sueños.
Entonces no termina. ¿Cuánto tiempo pasará? Siglos, décadas, el tiempo pasa, no lo sé, pero me sigue atormentando.
Mejor ni pensarlo, puedo dejarlo pasar, pero no. Es más fuerte que yo, se volvió parte de mi vida y seguramente, parte de la tuya.
El será inmortal, me buscará de por vida, entraré en un ámbito de personas detestables, como él, como yo, en fin, como nosotros. Pero yo debo ser más importante, por cuestiones lógicas, tengo cerebro, y mucho más que él.
No sirve, solo rompe el silencio, te llena la cabeza de basura, te maltrata y buscas la manera de escaparlo pero nada funciona.
Solo para robar un poco de cariño, es lo que más le faltaba y lo hacía notar demasiado. Nunca se lo han demostrado, en realidad, nadie sabe si en verdad conoce el cariño, pareciera que no; tal vez esté muy en el fondo y no lo sepa exprimir, eso adoro de él (y es hasta increíble poder apreciar algo suyo), algo tan apreciable como detestable, que aparece cada tanto.
Te odio, lo odio, se hace odiar (otra necesidad) ¿Para qué buscar esa atención? Yo no quiero ser odiado, pero él si. Quizás busque sus razones, mejor dejemos de juzgarlo. Odiarlo, Apreciarlo... sin embargo no hay motivos.

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