"Fue el primer resquebrajamiento de la divinidad del padre, el primer golpe a los pilares sobre los que había descansado mi niñez y que todo hombre tiene que destruir para poder ser él mismo. Estos acontecimientos, que nadie ve, forman la linea interior y esencial de nuestro destino.
El desgarrón cicatriza y se olvida, pero en el interior del ser continua existiendo y sangrando..."
cuan cierto es..
ResponderEliminarY se aprende a vivir con él.
ResponderEliminarGracias por pasarte por el blog, todo lo escrito allí es mío, escrito por mi.
Un besazo!